Frente a la Estación del Norte de Valencia ocupando el chaflán en la calle Marques de Sotelo con Játiva, Enrique Viedma -arquitecto valenciano- levantó un edificio para la casa de seguros La Unión y el Fénix español en estilo neobarroco con un matiz muy casticista. La idea era que fuese ocupado por la burguesía en las plantas altas y utilizar la planta baja y entresuelos para los comercios y oficinas.
Levantada a mediados del siglo XIX, la monumental plaza de toros de Valencia es uno de los símbolos de la ciudad, más cuando se yergue junto a la modernista Estación del Norte lo que da al conjunto una estampa de postal. Tiene un aforo de cerca de 17000 espectadores y el ruedo tiene 52 metros de diámetro; la fachada muestra cuatro galerías con arcos de medio punto rematada con balaustrada; el material es ladrillo visto. Asemeja un Coliseo romano. El autor fue el valenciano Sebastián Monleón Estellés autor también de los Jardines de Monforte.
En el Museo de La Villa pueden contemplarse diferentes maquetas de lugares, objetos y utensilios de interés. En la foto vemos una bonita reproducción a escala de la iglesia gótica -flamigera o isabelina- de Santa Maria, dedicada a la Anunciación. Vemos que es de una sola nave cubierta a dos aguas con torre campanario, contrafuertes, algunas ventanas y una muy hermosa fachada o portico protegido con guardalluvias de madera.
Todo el subsuelo de la villa de Requena se encuentra recorrido por un impresionante laberinto de cuevas y pasadizos que tienen su origen en el período musulmán de la villa. Con los años se mantuvieron y se le dieron distintos usos. Hoy son visitables las cuevas de debajo de la plaza de la Villa pues el resto pertenece o se encuentran en propiedas particulares, casi todas viviendas. Fueron muy utilizadas durante la guerra civil española como refugio.