Biar Asignado este lugar fronterizo a la Corona de Aragón por el tratado de Almizra de marzo de 1244, la fecha que algunos consideran como de su rendición es la de 1245, mientras que otros la retrasan al 1253. En principio, el rey respetó la presencia, las posesiones y las costumbres de la población musulmana, y se limitó a establecer una guarnición, arrendar las rentas reales y cobrar impuestos. Pero la sublevación de los musulmanes (1276-1278) conllevó su expulsión de este lugar. En 1280, Pedro III de Aragón confirmaba las heredades repartidas a la población cristiana en un documento que se ha juzgado como una verdadera Carta Puebla del lugar.Biar, por su condición fronteriza con el poderoso señorío de Villena (perteneciente al Reino de Castilla) constituía un núcleo crucial en los conflictos castellano-aragonesas y recibió sucesivos privilegios, entre los que destaca la promesa de Pedro IV de Aragón de no segregar la villa y su término de la Corona. Durante la Guerra de Sucesión se declaró partidaria de Felipe V y debió de resistir los ataques de los austracistas.