A falta de un estudio sistemático y en profundidad de los restos arqueológicos del término municipal, hasta la fecha, la presencia humana más antigua se remonta a la Edad de Bronce, si bien se trata de restos poco significativos.Es a partir de la cultura ibérica cuando l'Alcora presenta una relativa abundancia de yacimientos, destacando de entre ellos los poblados de Montmirà y el Tossal de les Foies.La dominación romana dejó también su huella en las partidas de Montmirà, la Pereta y, sobre todo en la de Santa, donde existen vestigios de un gran asentamiento rural de época imperial junto al Camí dels Bandejats, que unía la zona prelitoral con las tierras altas del interior y cuyo origen pre-romano parece más que probado. En la partida de Santa también han sido halladas varias lápidas sepulcrales con epígrafe latino, hasta un total de 8, algunas ellas ya citadas por el príncipe Pío de Saboya en el siglo XVIII.Los vestigios de la presencia musulmana son relativamente abundantes. Destacaremos aquí, por su singularidad e importancia, el castillo del Alcalatén, que da nombre a la comarca. Igualmente musulmán es el origen del topónimo - ya que alcora significa alquería - y del núcleo de población de l'Alcora, en cuyo centro histórico se conservan algunos elementos urbanísticos y arquitectónicos de innegable origen islámico.