Su poblamiento es primitivo, datándose con seguridad desde el primer milenio adC. A pesar de haberse hallado un hacha calificada de neolítica en el Sufruto, los primeros vestigios documentados en excavación han sido correspondientes a la Edad de Bronce en la supeficie superior del Monte del Castillo. En éste, núcleo original del término, el poblamiento ha sido continuado. Durante la Edad del Hierro, se produce la expansión en la zona con los poblados ibéricos del Monte del Castillo, el Castellar, Pelma, la Talayuela, Pico los Serranos y Corral de Ajau. Con la romanización, algunos de estos poblados se abandonan y otros bajan al llano. El del Monte del Castillo se mantiene como "castro", en él existe un aljibe de esta época. La raíz del topónimo Chulilla-Xulella-Iulella, claramente preislámico, podría corresponder a un patronímico de este momento.