Alquerías del Niño Perdido (tradicionalmente Les Alqueries del Riu Sec) tiene su origen en las alquerías musulmanas de Bellaguarda, Bonastre y Bonretorn. Con la llegada del rey Jaime I de Aragón y la fundación del Reino de Valencia aquellas alquerías musulmanas pasaron a integrar una parte del entonces recién fundado término municipal de Vila-real.El nombre de la localidad viene de la imagen de Nuestra Señora del Niño Perdido que los monjes de Caudiel (Alto Palancia) dejaron en el oratorio del Buen Retorno en 1683. Este oratorio forjó durante siglos la identidad unificada de esta población al ejercer de punto de unión de los diversos núcleos habitados de la zona.