En 25 de enero de 1239 Catí fue dado a poblar por Blasco de Alagón, a Ramón de Bocona - futuro poblador de Onda- y a cuarenta hombres mas, hecho que fue confirmado por el rey D. Jaime, en 1243, estando en el Castillo de X Por los nombres de aquellos primeros vecinos se supone que procedían de las tierras de Lleida. La fidelidad era su principal virtud, que se reconoce al conceder a Catí un escudo de armas cuya figura principal es un perro andante, símbolo de la fidelidad activa.