Perteneció a la Tinença del Alcalatén. Después de la conquista, el rey Jaime I concedió el dominio jurisdiccional, en 1233, al noble aragonés Juan Ximén de Urrea, quien la había conquistado y pobló con gentes venidas de Aragón y Cataluña, continuando el señorío en la familia, que alcanzó posteriormente el título de condes de Aranda, hasta la extinción de esta casa en 1798 pasó a la pertenecer a la casa ducal de Híjar hasta 1818. En el año 1603 se constituyó como parroquia y en 1726 se segregó de Lucena del Cid alcanzando la autonomía municipal.