En el término municipal se han encontrado restos de la edad del Bronce, ibéricos y romanos, pero la actual población es de origen musulmán. Fue reconquistada por el señor de Albarracín, Don Pedro Fernández de Azagra, quien la cedió a la Orden de Calatrava que poseía terrenos en la cercana Bejís. En 1842, al segregarse de Bejís, se le otorgó término propio.