Las Salinas de Torrevieja son anteriores al siglo XIII y fueron una antigua posesión real. Hasta el 1802 en Torrevieja únicamente existía una antigua torre de guardia, que le da el topónimo al lugar, y algunas casas de salineros. Pero en el 1803, el rey Carlos IV decretó el translado de la administración de las Reales Salinas desde La Mata a la ubicación del actual núcleo de Torrevieja, y se autorizó la construcción de casas.