Su topónimo, evidentemente árabe, se ha traducido como "hijo de Jofar" y también como "pequeña perla". Sus inicios se remontan a una antigua alquería islámica. En 1587, hay referencia de esta población por un desbordamiento del Segura que destruyó la cosecha y gran parte del término. En 1589, Jaime Gallego Fajardo y Satorre obtuvo plena jurisdicción sobre el lugar. En 1704 el señor obtiene, para él y para sus descendientes la baronía de Benijófar y la constitución del lugar como entidad independiente. En 1957, una nueva riada mató muchos de sus habitantes y volvió a arruinar el pueblo.