Alquería de origen musulmán, Callosa fue conquistada para la Corona aragonesa por Jaime I, en el siglo XIII. En 1290 el Almirante Bernat de Sarrià adquiere por compra Callosa al rey Alfonso I de Valencia y III de Aragón, pasando a denominarse Callosa d'en Sarrià, convirtiéndose en el centro del señorío que va a ocupar gran parte de la comarca de la Marina Baja. Entre 1335 y 1445 pasó ser patrimonio real, siendo luego adquirida por la familia Bou que la poseyó hasta 1560, fecha en que pasó a manos de los Moncada hasta 1767, año en el que se integró en el patrimonio del Conde de Orgaz. Callosa fue desde siempre muy codiciada debido a la riqueza, abundancia y pureza de las aguas del Río Algar, siempre disputadas por otros pueblos, siendo también conocido con el apelativo de "Río de la salud".