En su origen, Vergel fue un pequeño núcleo de población musulmana que mantuvo sus habitantes tras la conquista cristiana a manos de las tropas de Jaime I de Aragón. Tras la expulsión de los moriscos (1609), se quedó prácticamente despoblada, y no consiguió recuperarse demográficamente hasta bien entrado el siglo XVIII: en 1715, presentaba tan sólo 171 habitantes, que se convirtieron en 675 en el 1794.