En la partida del Pozo de Gata, situada al norte del término municipal, se han encontrado los restos de un poblado ibérico. Los iberos solían construir sus asentamientos en lugares elevados con objeto de conseguir una mejor defensa contra sus enemigos. Por esta misma razón, también los amurallaban. Las tierras de Llíber fueron conquistadas en 1256 por el rey Jaime I de Aragón. La dama Constanza de Sicilia disfrutó de las rentas de Llíber hasta noviembre de 1300, fecha en la que Jaime II le las cambió por las de Pego y la Vall de Uxó.