De origen musulmán, cuando la conquista cristiana pertenecía a Al-Azraq quien pactó el vasallaje con Jaime I y conservó el señorío. En 1262 se creó el municipio de Murla y su primer señor fue el infante Don Pedro, con lo cual el lugar continuó perteneciendo al Patrimonio Real. El rey Juan II, tras pasar por varios señoríos, vendió la baronia, en 1460, a Francesc Gilabert de Centelles, conde de Oliva, posteriormente pasó al Ducado de Gandía. Hasta la expulsión de los moriscos mantenía una población mixta que se repartía casi por mitades (75 fuegos cristianos por 66 moriscos). Tras el decreto de expulsión, los moriscos se unieron a la revuelta del Valle de Alauar y serían duramente represaliados.