En 1695, Vallanca fue nombrada villa por privilegio real dado en Madrid por Carlos II y, tras cuatro años (después de haber superado algunos problemas), se trazaron los límites de su término municipal, habiendo quedado constancia de ellos en un documento, en el que aparecen las personas que pusieron los mojones, cuyos apellidos de origen aragonés y navarro nos indican que fue repoblada, tras la reconquista de Jaime I, por gentes de esos lugares. Hasta esta fecha Vallanca había sido aldea de Ademuz.