La población fue conquistada en 1210 por Pedro II de Aragón, siendo recuperada por los musulmanes nuevamente. Al ser conquistada definitivamente por Jaime I quedó como lugar de la Corona, cediéndose los diezmos al Temple. En 1304, fue empeñada por Jaime II a Gil Roís de Lihori, en garantía de un préstamo. En 1319 al ser disuelta la Orden del Temple, sus derechos pasaron a la de Montesa, que constituyó la baronía de Castielfabib, formada por el territorio del Rincón de Ademuz. En 1390, hubo una disputa entre la orden de Montesa y el obispado por la intervención religiosa en la villa, siendo necesaria la intervención del Papa para solucionarla.