La expulsión de los moriscos, en 1609, originó un despoblamiento casi total del término, que la carta puebla ofrecida por Gastón de Moncada, virrey de Aragón y señor entonces de la baronía de Chiva, no resolvió de manera total. En 1797, se constata una importante recuperación demográfica unida principalmente al desarrollo de la agricultura tanto de secano como de regadío. El rechazo de las exigencias señoriales contribuye a explicar el apoyo al Archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión y el afán de incorporación a la Corona.