La actual población es de origen musulmán. Jaime I la donó a Pedro Cornelio y más tarde a Ximén Pérez de Arenoso, y a la Orden de Montesa. Tras la expulsión de los moriscos quedó reducido a un anejo de Ribarroja. Fue repoblado por el barón Cristóbal Mercader, y fue recuperándose demográficamente, a la vez que se iniciaba una época de progreso. Durante la dominación francesa fue ocupado por las tropas del general Suchet. Durante las guerras carlistas tuvo lugar una importante batalla entre este término y el de Chiva, en 1836.