Alborache fue una población relevante durante la dominación musulmana, recibiendo el nombre de Al-buráyj que significa la Torreta, en honor a la torre islámica que presidía el municipio y que fue progresivamente destruida por los avatares bélicos padecidos por la población. Conquistada a los árabes, en 1245, por Rodrigo de Linaza al servicio del rey Jaime I, fue hogar de numerosos moriscos que permanecieron allí hasta su expulsión, quedando su población reducida a la mitad. Fue entonces cuando Alborache obtuvo su escritura de Carta Puebla de manos del Conde de Buñol, con el nombre de Alboraig.