Tiene su origen en una alquería islámica. Jaime I efectuó diversas donaciones en su término, probablemente adquiridas después por uno de los beneficiarios, Pere d'Azllor, que figura en 1242 como el señor de la población. Diferentes familias adquirirán el señorío hasta su extinción en el siglo XIX. A principios del siglo XIV lo poseía Guillem Colom, ciudadano de Valencia y jurado de la ciudad. El catalán Pere March, tesorero del rey Jaime II fue señor de Albalat, sucediéndole su hijo Jaime, abuelo del poeta Ausiàs March.