Hasta la segunda mitad del siglo XVIII tan sólo era una venta en el camino de Sagunto. Un comerciante valenciano llamado Agustín Emperador instaló en aquella época varias fábricas y talleres. Más tarde construyó un palacio con torre y huerto y solicitó el señorío del lugar, que le fue concedido en 1778. Durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas saquearon la ermita y se llevaron la imagen titular. En 1837, con la abolición de los señoríos, se constituyó en municipio independiente con la denominación de Venta de Emperador, que quedó más tarde en el actual nombre de Emperador