Su economía es básicamente agrícola, aunque con un pasado de cierto auge industrial. La superficie cultivada apenas llega al 15,6% del total municipal, quedando el resto poblado por pinos, carrascas y romeros. Con agua de fuentes y pozos se riegan las tierras en las que se cultivan melocotoneros y manzanos especialmente, maíz, hortalizas y alfalfa. En secano hay olivos y almendros. El cultivo de mayor superficie es el de cereales y viñedos. Abunda la ganadería capruna y lanar, así como las colmenas para la extracción de la miel.