Al estar situado en una de las rutas naturales de comunicación entre la Meseta y el Mediterráneo, este término fue poblado muy intensamente desde la Edad del Bronce. Restos de poblado de esa época se encuentran en el cerro de la Casa Doñana y en el de Los Villares, ambos con importantes establecimientos ibéricos superpuestos, que perduraron hasta poco antes del cambio de Era y que han proporcionado interesantes materiales. En el de Los Villares se encontró también una gran cantidad de monedas ibéricas y romanas.