Posiblemente el poblado es posterior a la conquista cristiana, pues no figura en los documentos de la época. Quedó deshabitado en 1609 con la expulsión de los moriscos, repoblándose por carta puebla expedida en 1611 por Carlos de Borja y Centelles, que poseía entonces el señorío. En 1760, pertenecía a Miguel Escrivá.