Documentalmente aparece por primera vez en el Llibre del Repartiment, aunque con el nombre de Ariola, que más tarde pasaría a ser Giola, según Beuter, y por último Riola. Pedro el Ceremonioso la incorporó a la Corona. Formó parte del municipio de Corbera hasta que en 1836 fue segregado y elevado a municipio independiente. En 1864 sufrió graves inundaciones por desbordamiento del río Júcar, tragedia que volvió a repetirse casi con la misma intensidad en 1916. En 1646, tras la expulsión morisca, Riola contaba con 59 casas habitadas (unas 250 personas). Se recuperó durante el siglo XVIII y alcanzó la cifra de 150 vecinos (más de 700 habitantes) en 1794. En 1900 tenía 1.000 habitantes. Los buenos precios alcanzados por la naranja en el segundo y tercer decenio del pasado siglo produjeron un rápido aumento de población, llegándose a contabilizar 1.608 habitantes en el censo de 1950. Después comenzaría la crisis agraria y la emigración hacia Francia.