Los orígenes de la población se sitúan en un lugar de recreo en la época árabe, con mezquita y baños. Tras la conquista, Jaime I repartió estas tierras, siendo fundado el actual pueblo con el nombre de Lloesa, tomando el apellido de uno de sus señores. En 1520 Juan Sanz de la Llosa vendió el señorío a varios vecinos de Játiva y de la misma Llosa. Fue lugar de moriscos y quedó casi despoblado en 1609. Fue repoblado con cristianos viejos y en 1646 contaba con 23 casas (100 personas). A fines del siglo XVIII, en 1794, contaba ya con 291 casas y más de 1000 habitantes, doblando su número en el XIX (2024 habitantes en 1897).