El poblado fue en principio una casa de labor y hacia el siglo XV contaba con varias edificaciones, siendo denominada con el nombre de "Granja de Ferrer" por tener su propietario este apellido. Formaba parte de la contribución general de Játiva, incluida en el Cuarter de la Costera de Ranes. Con la expulsión de los moriscos quedó prácticamente deshabitada, siéndole otorgada carta de repoblación en 1611.