Su término municipal había estado habitado por el hombre desde mucho antes. Existían numerosas despoblaciones que correspondían a la edad de bronce valenciano. La montaña de la Cabrera, el Vedat, la Lloma de l'Espart, las Garrabacas, etc. Hay restos de poblamientos ibéricos como ahora la Llometa del Clot de Bailón. Pero es durante la romanización cuando el término se puebla densamente, con numerosas villas rústicas o casas de campo, como ahora Mas del Jutge, l'Alter, Sant Gregori o les Penyetes. Después de la romanización comenzó un periodo de dominio musulmán, a partir del siglo VIII, que deja su imprenta en la geografía urbana, con calles estrechas y tortuosas, plazas y calles sin salida, y en la zona rural con partidas como la de Benisayet o el Ràfol, así como los restos de los despoblados de la Carrasquera y el Molinell.