La situación geográfica de Aspe, emplazado en el centro del corredor natural del Vinalopó, influyó decisivamente en su origen. El primer asentamiento humano del que tenemos noticias se remonta a los restos paleolíticos encontrados en el "Peñón de la Ofra; Cueva del Rollo", aunque es durante la Edad del Bronce en la que se constata un notable aumento de la densidad de población.Foto:David aspe
La historia demográfica más antigua de la villa de Elda es difícil de establecer con absoluta certeza, dado que los censos con los que se ha elaborado por los historiadores a lo largo del tiempo se han basado en los contribuyentes a la Corona. Se sabe que la comunidad cristiana llegó a poblarla en el siglo XIII con no más de 130 personas que se asentaron lejos de la población musulmana, en lo que hoy se conoce como ermita de San Antón, siendo el número de residentes no cristianos cinco veces superior.Foto
Es un pueblo típicamente agrícola dedicado al cultivo de la viña, el aceite y la almendra. Se elaboran, como en el resto de la comarca, buenos vinos, como por ejemplo el Tinto Doble Pasta, Rosado “Lágrima Virgen”, Fondillón, Mistela, etc. Hay también industria de fabricación de licores y de elaboración de mármol, esta última en expansión.Foto:Rodriguillo
Durante todo el fin de semana los vecinos disfrutan de pasacalles, cucañas, fuegos artificiales, las tradicionales "habas hervías", altares y el desfile de los tradicionales "arcos" realizados principalmente en flores y que simulan el templete de la calle, presididos por el Arco Mayor. Todos ellos se trasladan en las primeras horas del domingo a la Basílica para la celebración de la Santa Misa, y posteriormente, al regresar a la calle, el rector de la Basílica realiza la tradicional bendición de los cuatro vientos frente a la Cruz de Alicante.Foto:David asper
Entre los años 1771-1772 se procedió a la ampliación y ensanche del crucero y la portada lateral de la iglesia, obra del maestro albañil de Alicante Vicente Mingot, que presenta un solo cuerpo y con un entablamento liso, sin ningún tipo de decoración, indicando claramente el paso hacia el neoclasicismoFoto: Ramon T Berenguer