La historia de Ares del Maestre comienza ya en la Prehistoria, como lo atestiguan las excepcionales pinturas rupestres pertenecientes al Arte Rupestre Levantino, que encontramos en la Cueva Remigia. El castillo con restos ibéricos, va a ser a lo largo de toda la historia elemento activo en las vicisitudes de la población. La ciudad, edificada y fortificada por los romanos, fue luego destruida, fortificada y engrandecida por los musulmanes. Conquistada en 1170 por Alfonso II, es Pedro II de Aragón quien da la primera Carta Puebla. Jaime I la reconquista definitivamente en 1232. En 1234 pasa a manos de la Orden del Temple siendo cabeza de una de sus encomiendas. Al ser disuelto el Temple, por decisión papal, pasó a pertenecer a la Orden de Montesa, su sucesora en el Reino de Valencia.
Formaba parte de la denominada "Tinença" de Culla desde la época de la conquista. En el siglo XIII aparece con el nombre de Torre de Vinrobí. Fue señorío de Blasco de Alagón y de Guillem d'Anglesola, quien la donó en alodio a Ramón de Besora en el año 1269; éste otorgó una carta puebla el día 5 de abril de 1274, que fue modificada para reducir los censos a pagar, el 26 de febrero de 1310 por su hijo Ramón de Besora. Este linaje mantuvo una especie de señorío enmarcado en la encomienda de Culla de la Orden de Montesa. En 1646 tenía unos 100 habitantes, unos 220 en 1794, y 469 en el año 1900.
El origen de la localidad es muy confuso. Sobre el monte "Machorral" quedan ruinas de un castillo árabe. Las huestes del rey Jaime I la liberaron del poder sarraceno. Históricamente formaba parte de la "tinença" de Culla, señorío que desde 1235 perteneció a Blasco de Alagón y después a Guillem d'Anglesola y a su mujer Constanza de Aragón.
Se trata de una construcción de finales del siglo XIII, con planta del tipo llamado de Reconquista, que presenta una sola nave con arcos apuntados que sostienen techumbre de madera y puerta de medio punto. Contiene un pétreo sepulcro con inscripción y también alberga el retablo de los Santos Juanes Bautista y Evangelista realizado a principios del s. XV.Foto:Pelayo2
La Iglesia comienza su construcción en 1617. Es de una sola nave rectangular, de tres tramos sin capillas ni crucero, con interesante coro alto a los pies. Impacta por su sentido de la movilidad y su impresionismo, llevándonos a admirar una obra de arte que refleja el modo de vida y las preocupaciones de la población que habitó estas tierras hace miles de años.Foto: Pelayo2