Cuart de Poblet es probablemente de fundación romana. Ya el historiador Euriclidión describe en su obra cómo los vecinos de Quartum ayudaron al ejército de Haníbal al quedar paralizado por el río. Su nombre tiene origen en el término latín quartum miliarium , que hace alusión a la distancia que lo separa de Valencia. Como vestigios de aquella época perviven restos del puente romano y el Aqüeducte dels Arquets. No obstante, fue en la Edad Media cuando sus gentes se convirtieron en protagonistas de importantes hechos en la historia de Valencia: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, encabezó en Cuart de Poblet una significativa batalla contra las fuerzas almorávides, que lleva el nombre de la Villa y aparece reflejada en el Cantar de Mío Cid; y en las fuentes destaca la alusión al Castillo de Cuart, actualmente desaparecido.
Comenzó a edificarse en el año 1704 sobre el solar del primer templo que tuvo el pueblo. Cada habitante cooperaba a levantar los muros de su Iglesia y transcurridos 51 años fué coronada la obra de la Parroquia en honor de la Santisima Virgen de los Angeles. Este templo fue bendecido en el año 1755. Es esta Iglesia de cruz latina con cúpula. El interior es de orden compuesto con adornos barrocos. Eclesiásticamente, Mislata dependió de la parroquia de S. Nicolás de Valencia, de la que se desnombró en 1535, erigiéndose en rectoria independiente.
La Casa de Cultura abrió sus puertas en la tarde del 10 de junio, festividad de San Onofre, de 1986. El edificio de finales del siglo XIX perteneció a un ilustre vecino de Quart de Poblet, Juan Bautista Valldecabres, que da nombre a la plaza en la que está ubicado y que ostentó cargos como el de presidente de la Diputación de Valencia, Diputado en Cortes y Senador del Reino. El prestigio social y la riqueza del propietario quedan de manifiesto en la decoración de la fachada y del vestíbulo. Es sede de la Bibioteca Pública Municipal Enric Valor y de la Escuela Municipal de Teatro. Constituye uno de los mayores atractivos culturales del municipio, dado su carácter de espacio abierto a multitud de actividades impulsadas por las asociaciones locales y los colectivos vecinales.
Los primeros indicios de asentamiento humano en Paterna se remontan al Neolítico y Edad de Bronce y se han encontrado en las partidas de La Vallesa y Despeñaperros, en una zona de pequeñas lomas próxima al río Turia que permitía el abastecimiento de agua. También en La Vallesa y Despeñaperros dejaron impronta los íberos, donde se ha encontrado restos de una muralla defensiva y paredes de pequeñas chozas. La documentación relativa a la llegada de los romanos se limita a referencias literarias de acontecimientos próximos en Valentia, Edeta y Saguntum. Se cree que fue en esta época cuando surgió la toponimia originaria de Paterna, que se supone que haría referencia al vocablo latino “paternus” o perteneciente al padre, alusivo al estatus social o jurídico del predio. Se han encontrado en el término municipal, restos de una red de acueductos que se extiende hasta Masamagrell, por lo que se piensa que podría llegar hasta Sagunto, antigua sede romana. En la época musulmana se desarrolla su actividad cerámica y manufacturera y se produce un desarrollo de la agricultura introduciendo nuevas tierras de regadío y cultivos como el arroz y los naranjos. El 10 de abril de 1237 se produce la entrada de forma pacífica de Jaime I en tierras paterneras. Según el Libro de Repartimiento se hace entrega de la alquería de Paterna a Artal de Luna, uno de los designados por Jaime I para redactar Los Fueros. Los Luna se convierten en señores feudales durante los siglos XIII a XV, momento en el que la cerámica de Paterna alcanza su máxima producción. En el siglo XVI se inicia una crisis en la producción cerámica y la economía local. En 1436 Alfonso el Magnánimo entregó las posesiones de Paterna al infante Enrique, hijo de Fernando I de Antequera y duque de Segorbe. foto
Alquería musulmana que fue donada por el rey Jaime I a la Orden del Hospital junto con la de Vistabella, que fue anexionada al lugar. Los hospitalarios, otorgaron carta de población el año 1248. Dentro de su término se encontraba el lugar de Benàger, que junto con el de Faitanar han dado nombre a la acequia de Benàger-Faitanar, derivada de la de Quart, pero organizada autónomamente. El barrio de la Florida perteneció al municipio hasta que fue incorporado al de Paiporta, en el año 1964. El año 1596 se creó la Cofradía de la Sangre, cuyas constituciones serían aprobadas por San Juan de Ribera. Los miembros de la cofradía eran mayoritariamente habitantes de Picaña y Vistabella; pero también podían formar parte vecinos de otros pueblos de la comarca. Fue la primera localidad valenciana en pedir el Estatuto de Autonomía para el País Valenciano el 25 de abril de 1977. foto