La Puerta de Sant Miquel es la más monumental de todas. Está flanqueada por dos torres prismáticas y es el actual acceso a la ciudad. Está decorada con escudos de la Corona de Aragón y de Morella.Foto: carlos el hormigo
Uno de los episodios más decisivos de la historia de Morella es la primera guerra carlista.El gobernador de Morella y el barón de Herbers proclamaron rey a Carlos V de Borbón en noviembre de 1833 pero el pronunciamiento no duró mucho. Más tarde, sin embargo, y durante un período de dos años (1838-40), resistió un pequeño estado independiente bajo la autoridad del general Ramon CabreraFoto:carlos el hormigo
Sendero de pequeño recorrido PR-V 216. Está marcado con líneas blancas y amarillas. Salida de Morella por la Puerta de San Miguel en dirección al acueducto medieval. Pasando por debajo del arco del acueducto seguimos recto por asfalto (indica camino cortado) hacia el segundo tramo del mismo.Foto: carlos el hormigo
Se trata de una sociedad urbana con una amplia representación gremial: orfebres, plateros, escultores, tejedores... En aquellos tiempos podemos encontrar comerciantes morellanos en la Atenas dominada por los almogávares o una expedición marítima del Baile de Morella para conquistar el norte de África en 1510. También había una pequeña comunidad judía que tenía los mismos derechos que los de la ciudad de Valencia, por concesión de Jaime I en 1264.Foto:Carlos el hormigo
Por contribución a las arcas reales era la segunda o tercera localidad del reino, aunque para entender la importancia de Morella hay que tener en cuenta que el término general de Morella incluía una treintena de localidades de la actual comarca de Els Ports, cada una con diferentes grados de autonomía. Esta compleja organización municipal estaba regulada por los fueros, sentencias y concordias reales y variaba desde la práctica independencia de Olocau, pasando por la autonomía de las otras aldeas, hasta la casi completa carencia de personalidad jurídica de las calles y lugares.Foto:Carlos el hormigo