Ciudad ibérica declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1995. Fue la capital de Edetania. Con cerca de 10 ha de extensión, su urbanismo era complejo y se adaptaba al fuerte desnivel del terreno. La parte posterior de las casas se adosaba en la piedra de la montaña, formando así un entramado de calles sinuosas.Foto:ovando
La estructura económica del mundo ibérico estaba sustentada en el campo, ya que de la actividad agraria se obtenían los productos necesarios para la subsistencia. En el Camp de Túria se localizan, efectivamente, numerosos poblados ibéricos dedicados a actividades agrícolas y mineras.Foto: ovando
Las casas, construidas con zócalo de piedra y paredes de adobes, solían tener varias plantas y se comunicaban interiormente con escaleras de madera o de piedra y con salida a dos calles. El cerro de San Miguel fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1995.Foto:ovando
Este territorio estaba organizado alrededor de una capital, Edeta, a partir de la que había un primer cordón de poblados de tamaño medio -aldeas-(la Mont-ravana), rodeado a su vez por otro cinturón de caseríos de dimensiones pequeñas dedicados a la explotación agraria (el Castellet de Bernabé). Externamente la ocupación del territorio se completaba con las atalayas (la Penya-roja) que, situadas en las cimas y con una ancha y espaciosa visual, formaban la red defensiva del Edetania.Foto: ovando
Cerca de este conjunto monumental y fuera de la que era ciudad romana se encuentran los Mausoleos Romanos de la calle de San Vicente, que es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura funeraria romana del siglo I.Foto: ovando