Todas las piezas que expone pertenecen a Paterna, han salido de su subsuelo, de los testares de los barrios alfareros medievales, en estado fragmentario, que más tarde se han tratado en el museo para poder ser musealizadas, y ese material es el que cada uno de los ciudadanos del municipio siente como suyo, de sus antepasados.Foto: Ayuntamiento de Paterna
El visitante puede admirar todas ellas en las diferentes salas del museo, recogerse en ellas y evocar un pasado digamos "glorioso" de las alfarerías y de sus artesanos que en aquéllos lejanos años producían cerámicas para prácticamente toda Europa. Para ayudarle a esa recreación del pasado contamos con el auxilio de maquetas de hornos y tornos, además de fotografías que ilustran el proceso manual de la fabricación de cerámica. También exponemos un modelo de tumba de las halladas en el cementerio musulmán con su esqueleto original.Foto: Ayuntamiento de Paterna
Entre el primer y el segundo círculo de murallas que rodeaban Paterna en la Edad Media en un edificio de 1881 (el antiguo ayuntamiento) se encuentra en la actualidad el Museo Municipal de Cerámica, en una zona del municipio que aún conserva el trazado sinuoso del urbanismo de las ciudades musulmanas con sus calles angostas y oscuras.Foto: Ayuntamiento de Paterna
Actualmente se exhiben piezas de cerámica de Paterna en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid) y en otros de Valencia, Barcelona, París, Londres o Nueva York.Foto: Ayuntamiento de Paterna
Los motivos son muy variados: figuras humanas, de animales, vegetales o heráldicas. El socarrat (siglo XV) es la pieza más característica de la cerámica paternera. Se trata de piezas de barro cocido de forma rectangular que se utilizaban para la decoración de los palacios y mansiones, en especial de aleros y techos.Foto: Ayuntamiento de Paterna